viernes, 22 de noviembre de 2013

AGUA NIEVE FRIO Y PERDIZ





AGUA NIEVE      FRIO    PERDICES


                                                     Días  que uno DUDA



                                              ¡ QUE HARE ¡  ¿ SALDRE ?


Una mañana desangelada, aun antes de salir de mi cabaña del fin del mundo, me he pensado si debía salir, o quedarme.


Comenzando con una meada jaja...

Pero Romeo, me ha mirado con esa forma que tienen de decirnos algo, sin palabras me ha convencido, ellos son / nuestros perros de caza/ nuestros soldados, nuestros auxiliares de campo.


Nacido para correr


La mañana la he empezado a las diez y media, ni era consciente de que era jueve, son de esos días que la situación meteorológicamente te  marca lo que hay que hacer.
Lo primero mirar la chimenea, si a un hay fuego o hay que encender.

Esto es lo que habia
Llevamos una semana de pleno invierno, hoy, hasta las siete tres grados bajo cero. Se ha cubierto  el cielo, dando paso a una ligera lluvia que a medida que avanzaba el día, ha pasado de ligera a intensa, en ciertos momentos.
A eso de las once y veinte, me he decidido a salir a dar una vuelta.
Cuando he llegado al cazadero, a un seguía lloviendo, en el transcurso del trayecto me he encontrado con unas cuantas vacas que ocupaban la calzada.
Cuando las heladas son previsibles, obras públicas rocía la calzada con un compuesto de sal, para evitar que se formen placas de hielo.

Zona de brezo
Los rumiantes necesitan incorporación de sales, este es el lugar apropiado.
De alguna forma, quienes transitamos por estos parajes sabemos de este comportamiento y andamos con cuidado.
Una vez envuelto en ropa de abrigo he comenzado la jornada, la forma  del recorrido, la habitual, siempre el recorrido por la linde.
Tierras intransitables, te puedes hundir hasta las espinillas.


Pocos lugares donde se puede andar
Las zapatadas que se cogen son guapas, el barro hasta la rodilla. Hemos dado una mano sin nada que reseñar, muchos cuervos, algún bando de calandrias, todos ellos junto a la única tierra de girasoles, los cuales   a un se mantienen   en pie.
El recorrido de un kilometro y medio en línea recta, ninguna señal.
Hemos cambiado de zona, zona de cuatro Pinos ralos, sitio de querencia de la Reina de la caza, la Perdiz.
Romeo, como siempre ha derrochado facultades, incansable aun cuando el terreno hoy estaba encharcado.
Al final de una hilera de pinos, se ha quedado de muestra, solo movía  los ojos, me he acercado, ni moverse.
Me he adelantado unos diez metros, ni señal. En esto que a unos cincuenta o sesenta, se han levantado un nutrido grupo de perdices.
El día gris, no ha dificultado ver la dirección que han tomado.
Marchando en su búsqueda hemos recorrido más de cuatrocientos metros, desembocando en la orilla del Rio, al otro lado la vía del Tren, una pradería y una ladera. Hay  tienen que haber llegado, a la ladera.
Para poder acceder a esa ladera hay que andar casi un kilometro hasta un puente, y volver otro, la ladera la encontraremos  a nuestra derecha.
En el trayecto he visitado dos zonas de arbolado de roble  en ellas se puede encontrar alguna becada,   si han entrado.
Ni señal, he cambiado dos cartuchos, del diez, por si acaso.
Una vez llegado a la ladera, /a la cual entendía que se habían dado las perdices /, he vuelto a cambiar de perdigón, del siete y del seis.
Romeo, por su cuenta a enfilado la ladera directo a una mata de escobas altas. El sabe que suelen estar en ellas.
Ha dado la vuelta, no mostraba que hubiese olfateado algo, venía  muy ligero. Una vez juntos nos dirigimos a una zona a la cual visito con asiduidad, he cobrado una perdiz en otra jornada.

Noa ha costado dar con ella - dos pasadas nada menos
Una vez llegado al punto deseado me he puesto en guardia, zona cerrada, de difícil circulación,  hay que sortear matorral, escobas, zarzales, espinos, sitio apropiado para no ser molestado, y si se aproxima alguien, su sonido las pone en guardia. Eso ha pasado, llamaba a Romeo, para saber donde estaba.
Un ruido.
El votaba una perdiz dentro de la masa inaccesible, ella  salía hacia lo alto sorteando los robles, la he disparado uno,  dos disparos, la perdiz se ha tambaleado en su vuelo,  se ha precipitado  hacia el suelo, a un claro.
Romeo salía aduras penas entre las zarzas esperando mi señal.


Estan todas heladas
Para poder llegar a ese claro he tenido que dar una vuelta de cincuenta metros bajar una ladera,  ascender al otro lado. Romeo detrás de mí, escajos altos con pinchos, sus patucas ya resentidas, lo notaban más.
Hemos mirado y remirado la zona, no había ni señal, tras un cuarto de hora de búsqueda  in fructuosa, he decido volver al punto de disparo, situar  y fijar bien la zona donde se desprendo  la perdiz.
Vuelta,   dar la vuelta la mata otra vez  / valga la redundancia / . Una vez llegado al lugar que esta vez había marcado mejor, he dado unos pasos a la derecha, al borde  de una lindera.


Zona de lagunejas, agachadizas o becacinas...no han llegado
Zona de Pinos escalonados, como comento escalonados.
En uno de los escalones, en la profundidad de la zanja, estaba la Perdiz amagada, dolorida, ha votado a mi presencia, Romeo que venía  hacia mí, la ha visto,  cobrándola a un segundo salto.
Tenía  el ala rota, Romeo la ha apretado lo justo, debía estar pinchada por algún perdigón más.
Perdiz joven, de este año.


Como le gustan - na para hasta dar con ellas
Una vez cumplido mi cometido, el cobrar una pieza si es posible y para casa, he bajado a la pradería.
Un año se levantaron siete lagünejas   / becacinas juntas / la pradería cuenta con una zona semi pantanosa, con muchos ribazos, bien encharca, en un momento se ha quedado de muestra, bien pensé que había alguna, pero nada. A un no han llegado.


Romeo lo ha mirado bien
Durante el regreso hacia el coche, he distinguido en el cielo un buen bando de gansos en ala, unos cuarenta, su formación variaba, de ala a media luna.
Día  crudo con compensación, no siempre es así.
Realizado por Jesús José.


Hoy sabado 23 nieve ...toca lectura


 

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