Cielo y Tierra Fotografias con Alma

lunes, 29 de abril de 2013

FACTORES DE RIESGO EN LA CAZA - SE HA PRESENTADO LA NIEBLA



LO FACIL QUE ES PERDERSE O

            LESIONARSE

LA CLIMATOLOGIA Y LA CAZA


La niebla  y su factor de riesgo.
Mi Caballero ingles en la pista diciendo - Hay que esperar

 De todos es conocido el riego que supone la aparición de cambios brucos en la meteorologia, la aparición de la niebla. Voy a contar tres experiencias, por las cuales doy fe de las dificultad y el riesgo a que se enfrenta, quien no sea consciente y esté  preparado en todo momento para tal eventualidad.
Un dia de carama y hay que esperar

No solo hay que ser consciente al portal un arma, y  a un mas su utilización en cada momento.
Estos últimos años, los accidentes en el ejercicio de la caza a aumentado, se tiene constancia, del aumento de accidentes fortuitos, en lo que se ha denominado bala perdida.
Mismo coto misma zona en un dia otoñal
 A  lo cual se ha intentado dar una solución, limitando la dirección de disparo a zonas abiertas, o sea, que carezcan  de referencia de destino final  del disparo. Tan bien se han incorporado instrumentos de señalización visual, carteles en zonas de montería y EPIS, equipos  personal  de identificación visual, en los dos colores más visibles y homologados, en naranja y verde pistacho.
Yo le llamo traje de espantapajaros, pero si noto que el compañero me ve
Esto con niebla sique siendo insuficiente, siendo el sentido común y la preparación adecuada de cómo debe comportarse en ese momentopor parte del cazador. Comenzando por descargar  el arma, y suspender toda actividad venatoria.
Descarga uno el arma  y se sale a la pista
Mi experiencias se han limitado a la caza de volatería, y ninguna, como consecuencia de disparo, las experiencia se ha limitado a perdidas de orientación y desplazamientos en unos cuantos kilómetros de la zona de caza.
La primera vez que me encontré en una situación de desconocer donde me encontraba, fue cazando la becada, en una zona muy frecuentada por mí, y de la cual consideraba dominaba su
Orografía.
Este cazadero estaba situado en la ladera de un pantano, cuyo nombre es el mismo que el de su pico y pantano de,   El Alsa.
Zona de roble, con regatadas, y escaleras de Pinos. De sopetón ha llegado la niebla, y creyéndome en todo momento donde me encontraba, y sin esperan a que se centrara o desplazara la misma, ME HE PUESTO EN MARCHA.
En la montaña, todo lo que sea positivo para salir de una situación como esta, es bien venido
Pero hay que ser muy consciente,  tener  sangre fría y sopesar todas las iniciativas.
Yo tome una que me pareció apropiada, me desplazaba por un escalón de Pinos en busca del cortafuegos   y descender a las proximidades del pantano, bordearle y llegar al coche.
Cual fue mi sorpresa, tome la dirección opuesta,  casi me voy por un barranco, un cortante artificial que habían realizado para ampliar la carretera, si no es porque me tope con un rail de los de las vías de tren, clavado en el talud, me hubiera despeñado. Baje por la orilla del cortante hasta que pude acceder a la carretera y subir a por el coche. De lo que yo pensé que hacía.
No resulto nada igual.

Esta vez fue en mi coto de siempre, cazando dieciocho años, estaba cazando con mi padre.
Y tambien que lo conocia y me perdi
Y subió la niebla de abajo hacia arriba y nos dejo en lo que aquí se denomina una térmica
Estábamos como encima de una nube, no se distinguía nada en kilómetros a la redonda .
Este dia el Sr. Santamaria hizo un doblete
Yo cansado de esperar, y con la tensión de no saber que era de él, me aventure  a ir en su búsqueda, y marque en mi mente la dirección que por mi situación, cuando me abordo la niebla, intuía que tenia, me desplace como dos kilómetros, y pase por una carretera, por la cual había pasado gran parte de mi vida, yo pensaba que iba bien al pueblo y me desplazaba en dirección contraria, gracias a una pila de graba, de las que se dejan en las orillas de las pistas, me hizo recobrar la razón, y me centre donde me encontraba.
Una muestra de cuanto cuidado debemos tener


Durante unas horas, no fui  consciente de lo que hacía.

Y este tercer suceso, también fue en la caza de la becada, y con mi compañero del alma, mi padre el Sr, SANTAMARIA, COMO LE LLAMABA YO DE CACHONDEO.
Teníamos , una gran relación y compenetración, éramos uno.
Dos en uno
Cazábamos un hayedo de grandes dimensiones, muy controlado, porque lo visitábamos con frecuencia y  siempre realizábamos las mismas maniobras, teníamos los puntos de referencia
Muy concretos,  también sabíamos que la niebla le visitaba con frecuencia, al tener dos pantanos en un radio muy corto, el pantano del Ebro, y el de Aguilar, pero nos sentíamos seguros, normalmente se posaba en su entorno, pero rara vez penetraba dentro
El Hayal de Celada Marlantes
Ese día habíamos cobrado una becada nada más entrar, y en la zona que nos encontrábamos también había un bando de perdices,  se podían cazar,  así como la liebre, estas no bajaban de cuatro kilos. Seria por   los años noventa, pues  se  vedo su caza en el noventa y tres .
Cobrar una pieza en estas alturas es unico
Una vez que habíamos cobrado la becada, me desplace a la ladera de enfrente, que estaba limpia, y frecuentada por las patirrójas  de montaña.
Sus dimenciones y su color son unicos
Pues cada uno nos dirigimos a lo que habíamos hecho referencia, mi padre a ver una cabecera de la mata del hayedo y yo a las perdices.
Ha entrado la niebla y poco a poco ha cubierto las inmediaciones de todo el hayedo y la ladera donde me encontraba.
Yo me he acercado a la mata y he descendido  poco a poco esperando que se incorporara mi padre, y acercarnos donde teníamos el coche, yo cada vez a minoraba mas  el paso, la preocupación me invadía, no había señales ni de él ni de las perras, mi padre, como he manifestado, era una persona muy preparada, y muy consciente en sus actuaciones, no me parecía normal, que no me encontrara con él.
El viaducto del tren -  Celada Marlantes
En el transcurso de una media hora que yo llevaba esperando impaciente en las inmediaciones del coche, han llegado mis chicas y a un metro detrás  él.
Se sienta y me cuenta, se había encontrado a una persona perdida dentro de la mata, sentado y sollozando, no sabía dónde se encontraba,  estaba agotado, llevaba toda la mañana perdido,
Se había perdido,  sin niebla, estaba desorientado, me conto que le dio unos abrazos y lloraba de alegría, le digo que llego un momento de angustia que no sabía ni mirar el reloj, ni en qué  momento del día se encontraba.
Había ido a dar una vuelta,  tenía el coche aparcado en el pueblo muy cerca del hayedo de
Celada Marlántes , cuyo nombre tiene su Hayedo, el hayedo de Celada, en el alto del Puerto de Pozazal.
Le había llevado hasta el coche, me conto que en su  vida no había visto algo parecido,  se encontró una persona hundida, me contaba que le dijo que nunca le podría pagar lo que había hecho por él, le había devuelto a la vida.
Una becada y mis bracos Triston y Dina
La verdad, es que a un cuando hemos pasado momentos de desorientación, nunca han tenido que ir en nuestra búsqueda, pero siempre ha sido una experiencia que nos ponía en guardia, y que te hacia  reflexionar.
Esto que cuento, siempre se lo he  puesto de manifiesto a mí hijo, cuando va solo, para que piense que no se puede confiar y que siempre hay que estar alerta.
Post realizado por Jesús José


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